La Reeducación de la “mala letra”

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Ante la “mala letra”[1] el niño recibe quejas por parte de los mayores, a veces castigos en forma de repetición de hojas de cuadernos enteras, o ejercicios de caligrafía cuando ya son mayores para utilizarlos.

Y sin embargo, por más que se esfuerce en responder con aplicación a las demandas, el niño que sufre una disgrafía, ya sea por un aprendizaje defectuoso o por un problema añadido que influye en su grafía, no siempre será capaz de superar por sí mismo su dificultad. Necesitará reparar errores de base que no están en la forma bonita de la letra, sino en la funcionalidad del gesto escritor.

Hay niños que necesitan que se les reafirme y estimule. Si “escribir mal” les supone al principio una dificultad, más tarde será un impedimento para su aprendizaje y como consecuencia última, incidirá en su autoestima, lo que a su vez, se reflejará en su escritura. Tenemos servido el caldo de cultivo de un “fracaso escolar” previsible y lo más importante, reparable.

Es importante saber que a pesar de los obstáculos que existen al principio, escribir puede ser un placer.

Reeducación de la escritura

Educación y aprendizaje de la escritura es una tarea en la que tanto el maestro como el niño invierten mucho tiempo. Cuando se incorporan los niños a la educación primaria, los contenidos se amplían y la escritura se supone superada. El tiempo que se le dedicará a partir de ese momento será, como mucho, la realización de ejercicios de caligrafía por parte del niño, porque el maestro debe centrar su atención en los nuevos objetivos.

Reeducar la escritura es “retomar en tiempo y lugar diferente, una educación que no fue bien aprendida y que por tanto quedó inacabada[2]”.

Una definición más precisa de Reeducación es “el tratamiento de las disgrafías”.

Amparo Botella establece con acierto una definición que extiende el contexto de aplicación de la Reeducación: “Es un trabajo de re-condicionamiento que consiste en hacer que una persona que ha perdido o no ha alcanzado la habilidad para escribir la recupere de manera que obtenga placer al hacerlo[3]”.

¿Cuándo hablamos de Reeducación?

Julián de Ajuriaguerra y su equipo se dieron cuenta de que muchas disgrafías eran únicamente instrumentales por un aprendizaje deficiente de la escritura, e idearon un plan de trabajo para que los niños con dificultades para escribir, adquirieran esa habilidad primordial. La publicación de su libro “La Reeducación de la escritura” en 1964, fue el comienzo de la Reeducación de la escritura.

Ejemplo de disgrafía en niño

FIG.1 Extracto del cuaderno de Pedro, de 11 años, disgráfico. A lo largo de su escolarización, mensajes como el que escribe su profesor en rojo han sido una pauta fija. Y la solución siempre caligrafía, y más caligrafía. Un leve retraso en el desarrollo madurativo cuando comenzó el ciclo de infantil y su condición de zurdo tuvieron como consecuencia un aprendizaje defectuoso cuyo resultado salta a la vista, sin que él pueda hacer nada para repararlo por muchos esfuerzos que realice. A pesar de todo, ha conseguido terminar primaria sin repetir curso. Es importante fijarse en que con 11 años, está utilizando cuadernos  para edades inferiores.

Ejemplo de reeducación en niño

FIG. 2 Escritura de Pedro durante la tercera sesión de Reeducación. Ya consigue formas legibles y extendidas. El trabajo restante le llevará a reducir el tamaño de las formas, a adquirir su propio ritmo y a la personalización de su escritura. Pero lo más importante, ha dejado de ser “un negado para escribir” para convertirse en un ejemplo de superación y a confiar en sus capacidades y en sí mismo. ¡Tan sólo tres sesiones de Reeducación frente a años de sufrimiento en el colegio! Está escribiendo sobre pauta de cuadrícula de 4 mm, al igual que el resto de los chicos de su edad.

Educar la escritura requiere una comprensión de lo que significa, porque lo que queda después del aprendizaje en infantil y primero de primaria, representa la mitad del peso de la educación que le queda al niño, ya que todos los contenidos, en adelante, se le examinarán por escrito.

No es incompatible el respeto de unas pocas directrices con la educación dentro de la corriente constructivista, ni con cualquier método empleado en la actualidad en nuestros colegios. El futuro del niño, sus logros escolares y su motivación tienen mucho que ver con esto. Escribir no debe ser un sacrificio para el niño, ni una fuente de llamadas de atención por parte del maestro.

Saber escribir no es sólo hacer caligrafía -aunque tampoco hay que excluirlo-, es también disponer de una herramienta eficaz que pueda convertirse en una huella personal.

No se pueden saltar las etapas de aprendizaje de la escritura, merecen la misma importancia que se le da al lenguaje.

 

[1] Las expresiones “mala letra” y “buena letra” se basan en opiniones subjetivas no siempre acertadas.

[2] Olivaux, R. (2005)  Pédagogie de l`´ecriture et graphothérapie. Paris. L’Harmattan

[3] Botella de Figueroa, A. (1997). El estudio global de la escritura. Madrid. Autoedición

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Cristina López Borroy

Directora de estudios de Isegraph, Presidenta del Círculo Hispano Francés de Grafología y Psicóloga, soy especialista en escritura. Mi principal interés impulsar el aprendizaje y el desarrollo de la Grafología como una disciplina seria, y acercar su aplicación en infantil a la enseñanza por su incalculable valor en el campo de la psicopedagogía de la escritura.

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