Las 7 claves para evitar el fracaso escolar de nuestro hijo/a

Cuando nuestros hijos inician la etapa escolar, a los 3 años, estamos ilusionados porque aprendan a leer y a escribir. Vamos comprobando poco a poco sus progresos y muchas veces nos sentimos alertados por si todo irá bien. Incluso, intentamos “acelerar” sus progresos desde casa con las mejores intenciones. Y por el mismo motivo, también a veces, nos embarga el sentimiento de si se estará retrasando demasiado en conocer todas las letras y escribir su nombre.

Dentro de este contexto, en el que todos los pequeños acceden al mismo tiempo de “entrenamiento” en actividades para preparar el tono muscular y la motricidad fina de la mano, se está gestando un 10% de niños cuya adquisición de la escritura no se completará de manera suficientemente satisfactoria.

¿Por qué es tan importante no pasar por alto un apoyo débil del lápiz sobre el papel, o un sostenimiento inadecuado del mismo, o una presión tan fuerte que el niño rompe la hoja?

Porque el proceso del aprendizaje está unido no solo a la maduración psicomotriz del niño, sino también al desarrollo general en los planos de la inteligencia, la afectividad y la socialización, así como a la influencia del medio escolar, familiar y social.

Tanto es así, que un niño que aprendió a escribir con normalidad, llegado un momento del aprendizaje, puede sufrir una regresión y aparecer una disgrafía que es, en realidad, una reacción a una situación que está viviendo y que le molesta demasiado o le hace sentirse mal:

  • reacciones de defensa, de oposición ante las exigencias de velocidad, de aplicación, y de legibilidad impuestas por el colegio
  • reacciones que permiten al niño expresar dificultades afectivas.

La separación de sus padres, la pérdida de un ser querido, una excesiva timidez, saberse sometido a un aislamiento social por parte de sus compañeros (en ocasiones sentirse “acosado”), la misma dificultad de no llegar a los resultados que el profesor o los padres esperamos en el colegio, pueden “estropear” su escritura, de la misma manera que se “estropea” su autoestima. Y si no tiene la suficiente confianza en sí mismo, sus notas se empezarán a resentir.

J. Peugeot en “El conocimiento del niño por la escritura”, señala que elementos psicológicos pueden aparecer e incluso ser las únicas causas de disgrafías, que ella denomina “psicógenas”.

Por supuesto, conforme avanzamos en primaria aparecen también otras dificultades, ligadas al aprendizaje, etiquetadas con sus nombres y que extienden estas etiquetas a los niños: lateralidad cruzada, dislexia, trastorno de hiperactividad, déficit de atención, autismo, trastorno de Asperger, e incluso un diagnóstico de altas capacidades, que parece una buena noticia… si no se complica con una madurez psicomotriz insuficiente.

Y la mayoría de las dificultades mencionadas, se acompañarán de una disgrafía, o al menos dejarán su huella en la escritura.

Poco a poco, conforme el niño crece y pasa de curso, la demanda es mayor, y si no ha conseguido adecuar su escritura a esa demanda, se iniciará un proceso de incapacidad/baja autoestima que pueden conducirle a un fracaso escolar, cuando en realidad, con un poco de ayuda, puede llegar a utilizar sus capacidades y conseguir mejores resultados que sus compañeros.

Llegar a Educación secundaria, al instituto, con la dificultad visible en la escritura, pero también en el comportamiento del chico, no es extraño. Y seguimos a tiempo de reparar los daños.

¿Qué podemos hacer como padres o madres, para ayudar a prevenir el fracaso escolar de nuestro hijo?

Primera Clave

Tomar conciencia de que la escritura de nuestro hijo puede no ser lo suficientemente eficaz como para permitirle avanzar en el colegio. Quizás no alcanzamos a comprender los motivos, pero podemos advertir un esfuerzo, o una precipitación, o una ilegibilidad, o una gran lentitud al escribir, incluso aunque el niño no tenga malas notas ni haya sido diagnosticado de ningún problema del aprendizaje.

¿Qué indicadores hay en la escritura de que la evolución no es positiva?

No debemos fijarnos en la mala letra, o en la buena letra en el caso de los niños que aparentemente no tienen problemas.

Excepto en los casos en los que aparecen multitud de faltas de ortografía, omisiones de letras, alteraciones importantes en el espacio y suciedad en el conjunto, las escrituras de nuestros hijos pueden parecernos aparentemente “normales”, pero sin embargo mantener dificultades generadas tanto en el inicio del aprendizaje como a lo largo de su escolarización, que limitan una evolución acorde a sus capacidades.

Segunda Clave

Observar la escritura de nuestro hijo.

  • ¿Es suficientemente ágil y rápida para copiar lo que el profesor escribe en la pizarra? ¿Le da tiempo a hacer los deberes, o su lentitud escribiendo le hace retrasarse? ¿Se queja de que n
    o le da tiempo a terminar los exámenes?muestra-escritura
  • ¿Se queja de que le duele la mano? ¿Prefiere no escribir?
  • ¿Es legible? ¿Es posible comprender lo que pone? ¿Las letras están bien formadas? ¿La letra “a” no se confunde con la letra “o”?, ¿No se deja ninguna letra? ¿Los puntos sobre la “i” y las barras de la “t” están presentes, o “se olvida” de colocarlos?
  • ¿Se parece demasiado a la letra que hacía cuando era más pequeño? ¿Se aprecia torpeza, letras de diferentes tamaños?
  • ¿Hay manchas de tinta, errores que intenta rectificar y que ensucian la escritura?
  • ¿Escribe trozos más claros y otros más oscuros de tinta?

Tercera Clave

Algunas de estas preguntas tienen una respuesta positiva en el caso de nuestro hijo.

Es posible que su escritura sea susceptible de ser mejorada.  Entendemos además, que si hemos acudido con el niño a un logopeda, a un optometrista, o a un psicológo, en la escritura puede haber huellas del problema relacionado con esas consultas.

Cuarta Clave

Consideramos la mejora de la escritura de nuestro hijo. Desconocíamos hasta el momento la existencia de una especialidad en Grafología infantil y pedagógica, pero buscamos información acerca de las dificultades de la escritura y las posibilidades que existen para solucionarlas.

Nos queda una duda, ¿si nuestro hijo tiene algún problema en el aprendizaje, podemos detectarlo en la escritura?

La respuesta es positiva. La escritura refleja si el niño tiene problemas en el aprendizaje, y  si estos problemas se complican psicológica o emocionalmente.

Quinta Clavefoto-curso-de-padres

Decidimos APRENDER, introducirnos en la escritura a través de la grafología infantil , para entender lo que podemos hacer por nuestro hijo.

La mejor opción es ISEGRAPH, porque son especialistas, formados en la metodología que ofrece la mayor garantía en la disciplina de escritura infantil, y con una gran experiencia. Además, ofrece un curso específico para padres y madres, que deseen ayudar a sus hijos en sus dificultades, a través de la escritura.

 

Sexta Clave

Tras haber realizado el curso completo de ISEGRAPH  hemos podido comprobar que:

  • La escritura de nuestro hijo está evolucionando favorablemente, porque está en el adecuado nivel de desarrollo y en proceso de su propia personalización, tras el aprendizaje realizado en el colegio.
  • La escritura de nuestro hijo tiene algunas dificultades que nosotros mismos podemos ayudar a rectificar, porque no son lo suficientemente significativas como para acudir a un especialista, y hemos aprendido en el curso cómo hacerlo.

Séptima Clave

  • Observamos algunos problemas en la escritura del niño gracias al curso realizado en ISEGRAPH, y consideramos que debemos acudir a un especialista en Grafología infantil, porque es posible que lleve un retraso considerable con respecto al resto de niños de su edad.
  • Nos damos cuenta de que son muchas las dificultades, y que además de estar muy pendientes desde casa de la evolución de su letra, es posible que debamos poner a nuestro hijo en manos de un especialista en Reeducación de la escritura.

En definitiva, nos hemos asegurado de que el aprendizaje de nuestro hijo está completo, que no solo es capaz de leer y comprender lo que lee, sino que además es capaz de expresar y comunicar por escrito su pensamiento, y sus conocimientos.

No debemos olvidar que es a través de la escritura como será examinado de la materia que le enseñan en el colegio y que es por escrito como deberá demostrar que posee los conocimientos para pasar al curso siguiente.

Ya sea porque nuestro hijo tenía dificultades concretas que el tratamiento de su escritura ha reparado, o porque ha modificado algunos gestos gráficos que perjudicaban su evolución, estamos contribuyendo de forma activa a prevenir su fracaso escolar.

Curso grafología “Prevención fracaso escolar”

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Cristina López Borroy

Directora de estudios de Isegraph, Presidenta del Círculo Hispano Francés de Grafología y Psicóloga, soy especialista en escritura. Mi principal interés impulsar el aprendizaje y el desarrollo de la Grafología como una disciplina seria, y acercar su aplicación en infantil a la enseñanza por su incalculable valor en el campo de la psicopedagogía de la escritura.

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